Íbero
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Los íberos o iberos fueron un conjunto de pueblos que ocupaban parte de la Península Ibérica y el sur de Francia con anterioridad a la llegada de los indoeuropeos (celtas y romanos), en este sentido es el sinónimo local de "preindoeuropeo".
No hay un acuerdo sobre que pueblos pueden considerarse Iberos. En la arqueología contemporánea se da mas importancia a los rasgos culturales que a los etnológicos, y desde este punto de vista se consideran Iberos todos aquellos pueblos que tenían una cultura común (caracterizada por los restos arqueológicos hallados en el sur de Portugal, la costa mediterranea y el mediodía francés) llamada cultura Ibera, reservando el término protoíberos para el pueblo que aportó los elementos diferenciadores de la cultura íbera respecto a las anteriores.
Sin embargo, otras veces se llama Íberos a los pueblos protoíberos y por tanto se excluye a tartesos, griegos y fenicios del grupo de pueblos Iberos. Por tanto debido a esta confusión en la terminología se pueden leer afirmaciones aparentemente contradictorias en distintas fuentes.
En resumen, actualmente los historiadores utilizan el criterio cultural en vez del etnográfico y por tanto usan el nombre de íberos para designar a un grupo de pueblos heterogéneo etnográficamente pero más ó menos homogéneo culturalmente cuyo verdadero ámbito geográfico está en proceso de estudio.
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Referencias históricas
La primera referencia que se tiene a los Íberos es a través de los griegos. Curiosamente, los griegos también llamaban Iberos a un pueblo de la actual Georgia, actualmente conocido como Iberia caucásica . Es una cuestion abierta si hay alguna relación o es simple coincidencia de nombres, pero basandose en esto se ha intentado emparentar el lenguage íbero (Solo quedan inscripciones funerarias) con las lenguas Caucásicas. Independientemente, también hay intentos de emparentar el vasco con algunas de estas lenguas.
Las lenguas íberas
La característica más importante para catalogar a estos pueblos es que poseían un idioma de raíz no indoeuropea. Hay una corriente lingüística que piensa que el euskera actual, y el resto de idiomas vascuences actualmente desaparecidos, estarían emparentados de alguna manera con este idioma íbero. Hay que matizar que usando el criterio cultural para definir a los Íberos no había una unidad lingüística de estos pueblos. Cuando hablamos aquí de lenguaje Ibero nos referimos al lenguaje de los pueblos protoíberos y excluimos los tartésicos. Incluso la unidad de lenguaje de pueblos protoíberos es discutible.
Actualmente la mayoría de los prehistoriadores distingue entre un grupo de lengua "tartésica", en Andalucía occidental y sur de Portugal, y otro de lengua propiamente protoíbero o "íbera" en la costa mediterránea. Ambos usaban un alfabeto-silabario similar, pero mientras al íbero , según algunos, puede quizá encontrársele algún parecido con el vasco, el tartesio es una lengua aún sin clasificar totalmente. Ambas escrituras usan alfabetos semisilábicos. El tartésico se escribía de derecha a izquierda y el protoíbero al revés. Probablemente representaban lenguages completamente distintos.
En cuanto a la relación del íbero con lenguas actuales hay que matizar que tanto el íbero levantino como el tartésico están sin descifrar (aunque gracias a los trabajos de Manuel Gómez Moreno de 1922 sabemos leerlos, no se ha conseguido todavía comprender su significado). Los restos arqueológicos muestran dos culturas diferentes, aunque esto no quiere decir nada, ya que los Iberos tenian influjo de Griegos y Fenicios, y las inscripciones funerarias íberas (lo único que queda escrito, con las monedas y algunas teseras de salutación) no se parecen a las vascas, a pesar de lo cerca que estaban los dos pueblos. En definitiva, es un tema abierto si hay relación entre el íbero y el euskera.
Origen y extensión de los protoíberos
El origen de estas poblaciones ibéricas se atribuyó durante mucho tiempo a una migración desde el norte de África, pero está idea está siendo muy discutida. Incluso se defiende una tesis diametralmente opuesta, la colonización desde la península del norte de África creando una cultura íberomauritana si no acaso la capsiense.
Los supuestos límites máximos de la expansión íbera habrían llegado hasta el mediodía francés y el norte de la costa africana.
Aporte del sustrato local a la cultura íbera
El origen del sustrato cultural local que ejercio influiencia en los íberos se remonta, cuando menos, al primer neolítico mediterráneo: la Cultura agro-pescadora de la Cerámica Impreso-Cardial, que se extendió desde el Adriático hacia occidente, influyendo intensamente en los aborígenes paleolíticos y asimilando toda las regiones costeras del Mediterráneo occidental en el V milenio adC.
Hacia 2600 adC se desarrolla en Andalucía oriental la civilización calcolítica, que se aprecia en los yacimientos de Los Millares (Almería) y Marroquíes Bajos (Jaén), estrechamente relacionados con la cultura portuguesa de Vila Nova y quizás (no probado) con alguna cultura del Mediterráneo oriental (Chipre).
Hacia 1800 adC, esta cultura se ve sustituida por la de El Argar (bronce), que se desarrolla independientemente y parece estar muy influida en su fase B (desde 1500 adC) por las culturas egeas contemporáneas (enterramientos en "pithoi").
Hacia 1300 adC, coincidiendo con la invasión del noroeste peninsular por losceltas, El Argar, que bien pudo haber sido un estado centralizado, da paso a una cultura "post-argárica", de villas fortificadas independientes, en su mismo ámbito. Tras la fundación de Marsella por los focenses (ha. 600 adC), los íberos reconquistan el noroeste a los celtas, permitiendo la creación de nuevos establecimientos griegos al sur de los Pirineos.
A las comunidades establecidas al final de la edad del bronce se las considera sustrato indígena al hablar de la cultura Ibera. Básicamente hay cuatro focos. El Argar, la cultura del bronce Manchego, la del bronce Valenciano y los campos de urnas del Noroeste.
Aportes externos a la cultura íbera
Tartesios
La primera agricultura de Andalucía se encuentra aislada, desconociéndose de dónde pudo haber llegado. Parece ser en cualquier caso anterior en hasta mil años a la llegada de la Cerámica Impreso-Cardial.
Posteriormente, sin embargo Andalucía occidental ha dejado un registro arqueológico muy débil y continuista, percibiéndose a menudo influjos de Portugal y Extremadura. Hacia 1800 a.C. aparecen en el sur de Portugal y en algunas localizaciones de Andalucía y Extremadura una serie de grupos difusos que, por conocer el bronce pero por nada más, pueden vincularse hipotéticamente con El Argar. Quizás pueda existir una relación con la expansión de los llamados Pueblos del Mar.
Pero realmente no puede hablarse de una cultura tartésica hasta la fundación de Gadir (Cádiz) por los fenicios. Los prehistoriadores se refieren a ella comúnmente con el apelativo de "orientalizante", subrayando la creciente influencia púnica presente en ella.
Fenicios y Cartaginenses
La antigua Iberia fue objeto de las ambiciones coloniales de los fenicios primero, que hacia el siglo IX adC fundaron su primera colonia ultramarina en el otro extremo del Mediterráneo, Gadir (Cádiz), buscando con seguridad las exuberantes y míticas riquezas minerales de la península y otros territorios atlánticos.
Los cartaginenses eran pueblos cananeos de origen fenicio asentados en la costa africana. No jugaron un papel importante en la península hasta las Guerras Púnicas contra Roma. Tuvieron que vencer resistencias indígenas como las de los guerrilleros Istolacio e Indortes.
Griegos
Los griegos entraron primero en contacto con Tartesos durante el siglo VIII ac. Fundaron mas tarde asentamientos en Cádiz, Málaga y Alicante.
Los griegos del Asia Menor (focenses) fundaron Emporion o Empuries/Ampurias y posteriormente Massalia.
La fundación de Massalia (Marsella) por los griegos focenses marca el inicio de la disputa entre fenicios y griegos por las riquezas de las Hespérides, en la que los íberos, al ocupar la región costera mediterránea, se verán envueltos inevitablemente.



