Cristóbal Colón

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Imagen:CristobalColon.jpg Cristobal Colón (1451- 20 de mayo de 1506). Marino cuyo origen más probable fue genovés (aunque algunos historiadores sostienen que procedía del Reino de Aragón, el Reino de Galicia o el Reino de Portugal entre otros) que, al servicio de la corona del Reino de Castilla descubrió América para España el 12 de octubre de 1492.

La historia más extendida del viaje es la de que Cristóbal Colón sostenía que podía alcanzarse el lejano oriente (las Indias) viajando hacia el lado opuesto, hacia el oeste, y que era posible realizar el viaje por mar con posibilidades de éxito. En aquella época solo podía realizarse ese camino bordeando África, y ese era un camino controlado por Portugal, que no permitía el paso de naves que no fueran propias. La esfericidad de la Tierra era bien conocida en la época, aunque al parecer la hipótesis de Colón sobre la factibilidad del viaje se basaba en cálculos erróneos sobre el tamaño de la esfera, que indicaban que era más pequeña de lo que realmente es.

Otras teorías sostienen que Colón había conocido la existencia de un nuevo continente por leyendas oidas en países nórdicos, emprendiendo la tarea de alcanzarlo para su conquista.

Lo que sí es seguro es que Colón no solo alcanzó el nuevo continente, sino que regresó a Europa y más tarde a América hasta un total de cuatro veces, instaurando un régimen de viajes periódicos con seguridad desde Europa hasta América, sin saber nunca que los viajes se estaban realizando a un nuevo continente, y no a uno viejo. Aunque es sabido que los Vikingos habían llegado a América cerca del siglo XI, es a partir de los viajes de Colón y otros exploradores que lo sucedieron cuando se establecieron vínculos permanentes, reclamando para sí las potencias imperiales europeas el territorio americano. Además hizo posible que se pudieran intercambiar entre ambos continentes productos como la patata, el tomate, el maíz y los caballos.

En su primer viaje alcanzó la isla de San Salvador (o Guanahaní como era llamada por los nativos) después de dos meses de travesía, visitando después Cuba y La Española. Volvió a España siete meses después de su partida. En su último viaje solo tardó un mes y cuatro días en alcanzar las costas de América.

Los logros de Cristobal Colón en esa época son comparables a los viajes a la Luna realizados en el siglo XX.

La República de Colombia recibió este nombre como homenaje a Colón.

Tabla de contenidos

Primeros años

El nombre de este navegante puede traducirse como Cristóbal: el que lleva a Cristo, Colón: Espíritu Santo o paloma, de ahí que en la firma de Colón anterior a 1492 se lee Xpo ferens ("portador de Cristo"), que podría hacer referencia a la Orden de Cristo, a la que el pudo haber pertenecido.

La teoría más veces nombrada por los historiadores sostiene que Colón sería la castellanización del italiano Cristoforo Colombo, quien era hijo de Domenico Colombo, tejedor y luego comerciante, y de Susana Fontanarossa. Según esa teoría, su educación literaria fue escasa y se introdujo en la navegación a temprana edad. Entre 1474 y 1475 habría viajado a la isla de Quíos, posesión genovesa en el mar Egeo, como marino y probablemente también como comerciante. También hay quienes sostienen que es posible que fuese portugués, castellano, catalán, mallorquín, gallego o ibicenco.

La historia más fidedigna y documentada de Cristóbal Colón comienza en 1476, donde este alcanza las costas portuguesas al parecer víctima del naufragio de un combate naval entre mercantes y corsarios.

El navegante del Atlántico

En esa historia es cuando en 1476, viajando rumbo a Inglaterra, su nave naufraga en una batalla entre mercantes de caucho y corsarios (el corsario Casenove) salvándose a nado y alcanzando las costas del Algarve. Desde allí partió a Lisboa, buscando la ayuda de su hermano Bartolomé, del que se sabe tan poco como del mismo Cristóbal aparte de que también fue a Portugal, viviendo allí, y de que era versado en cosmografía y navegación, ayudando a Cristóbal en sus viajes) y de otros conocidos. Además de Bartolomé, podría haber tenido otros tres hermanos (aunque también en esto discrepan los historiadores): Giovanni Pellegrino, Giacomo y su hermana Bianchinetta. Otras fuentes solo citan a hermanos mayores que Colón (que murieron) y a sus dos hermanos menores, Bartolomé y Diego.

Hasta 1485 vive en Portugal como agente de la casa Centurione de Madeira, realizando numerosos viajes con destinos variados, incluida Génova e Inglaterra, donde visitó Irlanda y viaje en el cual podría haber llegado a Islandia, escuchando leyendas de un camino hacia tierra nueva (Terra Nova) viajando hacia el oeste.

En 1479 contrajo matrimonio con Felipa Munis de Perestrello, nieta del colonizador de las islas Madeira, Bartolomé de Perestrello, probablemente en Lisboa (pero quizás en las Madeira o Porto Santo). Este matrimonio con una noble es la prueba más fundamentada que desdice la teoría de la familia genovesa humilde de Cristóbal Colón, ya que en esa época no era posible un matrimonio entre nobles que no incluyese a otro noble. En 1480 tienen a su único hijo, Diego Colón, muriendo Felipa en enero de 1485, momento éste en que Cristóbal abandona Portugal viajando a Palos, donde se encontraban los reyes de Castilla y Aragón.

En los siguientes años y hasta su muerte vivió junto a la cordobesa huérfana Beatriz Enríquez de Arana, quien vivía junto a un primo trabajando como tejedores. Nunca se casaron, aunque le dejó su fortuna a esta mujer (Cristóbal Colón fue gobernador de las Américas, correspondiéndole un 10% de los beneficios de los viajes debido a las Capitulaciones de Santa Fe), e hizo que su primer hijo Diego la tratara como a su madre verdadera. Tuvieron un hijo, Fernando Colón (1488-1539) también llamado Hernando Colón, quien fue el biógrafo más cercano de su padre, escribiendo la obra "Vida del Almirante Don Cristóbal Colón" donde enaltecía a su padre (quizá en exceso) y viajando junto a Cristóbal a América en su cuarto viaje.

Las actividades comerciales de Colón le llevaban a continuos viajes. Por los años 1482 y 1483 visitó San Jorge de la Mina, las islas de Cabo Verde, las Azores y también las Canarias. Durante estos viajes, Colón empezó a conocer la navegación por el Atlántico y le pusieron en contacto con el mundo náutico portugués, al cual estaba vinculado por la familia de su mujer.

En este ambiente, Colón obtuvo conocimientos y recogió antecedentes que le servirían para su futuro proyecto. Tuvo noticias de la existencia de ciertas islas desconocidas del Atlántico, como la Antilia, San Borondón (o San Brandán), la isla de Brasil, junto a los rumores de la existencia de tierras más al occidente, noticias avaladas por el avistamiento de gruesas cañas y otros restos arrastrados por los vientos.

El proyecto

A partir de estas vivencias, Colón empezó a idear su plan de llegar a Cipango (el moderno Japón) y a las tierras del Gran Khan navegando hacia Occidente. Es difícil estimar en qué momento nació el proyecto, pero puede fecharse después de su matrimonio y antes de 1481.

Probablemente tuvo conocimientos de los informes del matemático y médico florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli sobre la posibilidad de llegar a las Indias por el oeste, redactados a instancias del rey de Portugal, interesado en el asunto.

Una carta de Toscanelli a Colón iba acompañada de un mapa en que se trazaba el trayecto a seguir al oriente asiático, incluidas todas las islas que se suponían debían estar en el trayecto. Este mapa y las noticias de Toscanelli estaban basadas principalmente en los viajes de Marco Polo. Señalaba el sabio florentino que entre el extremo occidental de Europa y Asia la distancia no era excesiva, estimando unas 6.500 leguas marinas el espacio entre Lisboa y Quinsay, y desde la legendaria Antilia al Cipango solo 2.500 millas, lo que facilitaba la navegación.

Los libros que se conservan de la biblioteca de Colón aportan luz sobre lo que influyó en sus ideas, por su costumbre de subrayar los libros, y se deduce que los más subrayados serían los mas leídos. Entre los que tienen más anotaciones están el Tractatus de Imago Mundi de Pierre d'Ailly, la Historia Rerum ubique Gestarum de Eneas Silvio Piccomini, y especialmente Los Viajes de Marco Polo, que le dieron la idea de cómo era el oriente que soñaba encontrar.

La idea de Colón, se basaba en que la Tierra tenía una circunferencia de 29 000 km, según la "medición" de Posidonio y la medida del grado terrestre de d'Ailly, sin considerar que éste hablaba de millas árabes y no italianas, que son más cortas, de modo que cifraba esa circunferencia en menos de tres cuartas partes de la real, que por otro lado era la aceptada científicamente desde tiempos de Eratóstenes. Como resultado de lo anterior, según Colón, entre las Canarias y Cipango debían haber unas 2.400 millas marinas, siendo 10.700 en la realidad. Para mostrar su proyecto, dibujó un mapa, basado en el de Toscanelli, que incluía numerosas islas en el camino que harían más fácil la navegación.

La búsqueda de patronazgo

Por 1483 ó 1484 presentó este proyecto ante el rey Juan II de Portugal, siendo rechazado, porque entonces estaba el rey intentando alejar a Castilla de sus colonias, ya que ésta estaba a punto de terminar su Reconquista y su poder era suficiente como para competir en ventaja con Portugal, para lo que estaba tratando una división del mundo, que acabó en el Tratado de Tordesillas, y que dejaba a Castilla el viaje, incierto, por Occidente como posibilidad lo que, por otro lado avalaba el dictamen de sus sabios, coincidente con el que después dieron los de Salamanca, que analizaron el proyecto y lo consideraron imposible.

No le quedó otro remedio que acudir a Castilla. Se dirigió con su hijo Diego Colón al puerto de Palos de la Frontera, en 1485. En el vecino monasterio de La Rábida, hizo amistad con fray Antonio de Marchena, a quien confió sus planes. Fray Antonio lo apoyó y recomendó a fray Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel I. Colón se dirigió a la corte, establecida por entonces en Córdoba, entablando relaciones con importantes personajes del entorno real.

Si bien el Real Consejo rechazó su proyecto, consiguió, gracias al valimiento de Talavera, ser recibido, en enero de 1486, por la reina Isabel, a quien expuso sus planes. La reina se interesó por la idea, pero quiso que, previamente, un consejo de doctos varones, presidido por Talavera, diera un dictamen sobre la viabilidad del proyecto, mientras asignaba a Colón, pobre de recursos, una subvención de la corona.

El Consejo se reunió en la Universidad de Salamanca y, basándose en la circunferencia aceptada de la Tierra desde Eratóstenes, que era de 252 000 estadios (tomando el estadio egipcio, tendría un error del 1% sobre la medida aceptada ahora de 40.000 km) dictaminó que la distancia que había a las verdaderas Indias era excesiva. También parece que las exigencias económicas y políticas exigidas por Colón eran muy altas, como se vio en las Capitulaciones de Santa Fe.

La reina llamó entonces a Colón, diciéndole que, aunque tenía asuntos más urgentes que atender (la conquista de Granada), no descartaba totalmente su plan. Mientras el navegante esperaba, se vio en la necesidad de vender mapas y libros para sobrevivir.

Conoció en esa época a la cordobesa Beatriz Enríquez de Arana, que fue madre de su hijo Fernando (había enviudado hacía tiempo, pero no contrajo nuevo matrimonio).

Colón pasó nuevamente a Portugal a intentar suerte pero, por las razones antedichas, sin resultado. Talavera le recomendó ofrecer su proyecto al duque de Medinaceli, quien se mostró interesado. Sin embargo, al ser consultada la reina, mandó a llamar a Colón dándole la promesa de ocuparse de su plan tan pronto como se terminara la conquista de Granada.

En diciembre de 1491, Colón llegaba al campamento real de Santa Fe de Granada. Su proyecto fue sometido a una nueva junta, convocada por la reina, pero nuevamente se rechazó. Parte importante de la oposición era por las exigencias desmedidas de Colón. En esos momentos intervinieron Luis de Santángel y Diego de Deza, quienes ganaron para su causa al rey consorte de Castilla, Fernando, consiguiendo su apoyo. En el transcurso de las negociaciones, Colón rebajó sus exigencias, comprometiéndose a aportar parte del dinero y a dirigir la expedición, lo que constituía una garantía.

Las negociaciones entre Colón y la Corona se realizaron a través del secretario de la Corona de Aragón, Juan de Coloma y de fray Juan Pérez, en representación de Colón. El resultado de las negociaciones fueron las Capitulaciones de Santa Fe, del 17 de abril de 1492.

Por este documento Colón obtenía las siguientes prebendas:

  • El título de Almirante en todas las tierras que descubriese o ganase en la mar Océana, con carácter hereditario y con el mismo rango que el Almirante de Castilla.
  • El título de Virrey y Gobernador General en todas las islas o tierras firmes que descubriera o ganara en dichos mares, recibiendo el derecho de proponer ternas para el gobierno de cada una de ellas.
  • El diezmo (diez por ciento) del producto neto de la mercadería comprada, ganada, hallada o trocada dentro de los límites del Almirantazgo, quedando un quinto para la corona.
  • La jurisdicción comercial de los pleitos derivados del comercio en la zona de su almirantazgo, según correspondiese a tal oficio.
  • El derecho a contribuir con un octavo de la expedición y participar de las ganancias en esa misma proporción.

Las Capitulaciones fueron firmadas en Santa Fe de Granada el 30 de abril de 1492, concediendo además a Colón el título de Don y haciendo hereditario el título de Virrey.

Se despacharon diversas cédulas para la organización del viaje. Según una de ellas, Colón sería Capitán Mayor de la Armada, constituida por tres navíos. Otra cédula decía que los vecinos de Palos debían proporcionar dos carabelas equipadas y tripuladas.

Cuando Colón llegó a Palos, se encontró con la oposición de los vecinos, que desconfiaban del extraño. También hubo problemas en el reclutamiento de marineros, pero los religiosos de La Rábida lograron solucionarlo, al poner en contacto a Colón con Martín Alonso Pinzón, destacado navegante local, que apoyó la posibilidad del viaje, contra lo que la gente pensaba del proyecto.

El "descubrimiento"

Primer viaje

Imagen:Columbus Taking Possession.jpg

Finalizados todos los preparativos, la expedición zarpó de Palos de la Frontera (Huelva) el 3 de agosto de 1492, con las carabelas "La Pinta" y "La Niña", y con la nao "Santa María".

Hasta el 6 de septiembre estuvo en las Islas Canarias, concretamente en La Gomera (visitando a Beatriz de Bobadilla, señora de la isla) y en Gran Canaria, arreglando el timón de La Pinta.

El 12 de octubre, cuando la tripulación ya estaba inquieta por la larga travesía sin llegar a ninguna parte, el grumete Rodrigo de Triana, dio el famoso grito de: Tierra a la vista. Llegaron a una isla llamada por los nativos Guanahaní, a la que bautizó San Salvador, en el archipiélago de las Bahamas.

También desembarcó en la isla de Cuba y la de La Española. Regresó al puerto de Palos el 15 de marzo de 1493.

Segundo viaje

25 de septiembre de 1493 - 11 de junio de 1496

Se realizó para explorar y colonizar los territorios descubiertos. En este viaje desembarca en la isla de Puerto Rico el 19 de noviembre.

Tercer viaje

30 de mayo de 1498 - 25 de noviembre de 1500

Es el unico viaje en donde llegó al propio continente americano, desembarcando en Macuro en agosto de 1498. Exploró gran parte del litoral de Venezuela, aunque sin llegar a percatarse de que habia llegado al continente, razon por la cual pensando que habia llegado a una isla nombro a Macuro, Isla de Gracia.

Cuarto viaje

11 de mayo de 1502 - 7 de noviembre de 1504

Exploró las actuales Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

El 20 de mayo de 1506 muere Colón en Valladolid.


Su entierro y su testamento

El 19 de mayo de 1506, un día antes de su muerte en Valladolid, Cristobal Colón redacta su testamento ante Pedro de Inoxedo, escribano de cámara de los Reyes Católicos.

En ese documento aparece citado como Almirante, Virrey y Gobernador de las islas y tierra firme de las Indias descubiertas y por descubrir.

Como testamentarios y cumplidores de su alma dejó a su hijo Diego Colón, a su hermano Bartolomé Colón y a Juan de Porras, tesorero de Vizcaya.

El testamento (testamento de Colón) dice:

"Yo constituí a mi caro hijo don Diego por mi heredero de todos mis bienes e ofiçios que tengo de juro y heredad, de que hize en el mayorazgo, y non aviendo el hijo heredero varón, que herede mi hijo don Fernando por la mesma guisa, e non aviendo el hijo varón heredero, que herede don Bartolomé mi hermano por la misma guisa; e por la misma guisa si no tuviere hijo heredero varón, que herede otro mi hermano; que se entienda ansí de uno a otro el pariente más llegado a mi linia, y esto sea para siempre. E non herede mujer, salvo si non faltase non se fallar hombre; e si esto acaesçiese, sea la muger más allegada a mi linia."

De donde se entiende que tiene dos hijos, Diego y Fernando, siendo el heredero el primogénito, por supuesto, según la costumbre al uso. Cita otros hermanos después de Bartolomé, nombrando solo más tarde en el texto a su hermano Diego como perteneciente a la iglesia. No nombra en el texto ningún otro hermano.

Cita también en el testamento la poca cantidad (un cuento de maravedíes) que los Reyes Católicos pusieron para la empresa del descubrimiento, debiendo él mismo poner una cantidad para el viaje.

Cita también a doña Beatriz como la madre de Fernando, lo que atestigüa que nunca se casaron, dejando dicho a su hijo Diego que nunca nada le faltare por razones que pesaban en su alma. Muere con unos 55 años el siguiente día.

Tras su muerte, se lleva a cabo en su cuerpo el proceso llamado descarnación, mediante el cual se quita toda la carne de los huesos.

Se le entierra en un principio en Valladolid, trasladándole más tarde al monasterio de La Cartuja, en Sevilla. Por deseo de su hijo Diego, es trasladado más tarde a Santo Domingo, en 1542. Tras la conquista de la isla en 1795 por los franceses, se le traslada a La Habana. Tras la guerra de la independencia de Cuba en 1898, se trasladan los restos de Colón de nuevo a la Catedral de Sevilla, donde reposan en un suntuoso catafalco.

Al parecer, en 1877 apareció en Santo Domingo una caja de plomo con una inscripción donde aparecía "Varón ilustre y distinguido Cristóbal Colón" conteniendo fragmentos de huesos. Esos restos permanecen en la catedral de Santo Domingo, donde se supone que son los huesos originales.

Imagen:Cristobal Colon Tumba-Catedral de Sevilla-España.jpg

Aunque se tomaron muestras de ADN de ambos esqueletos para determinar el original, los estudios no debían acabar hasta mayo del año 2006, pero en enero de 2005 las autoridades de Santo Domingo pospusieron la apertura de la tumba aduciendo que no sabían que se iban a tomar muestras de ADN. En el estudio, sin embargo, se determinó una probable vinculación filial entre los huesos enterrados en la catedral de Sevilla y su hijo Diego.

Al parecer no era muy claro, en el momento de la exhumación del cuerpo de la catedral de Santo Domingo, cuál era exactamente la tumba de Cristóbal Colón, debido al mal estado de las tumbas, con lo que resulta al menos probable que sólo se recogieran parte de los huesos, quedando la otra parte en la catedral de Santo Domingo.

Bibliografía

  • Felipe Fernández Armesto, Colón, Editorial Crítica (1992), ISBN 8474265405

Véase también

Véanse las imágenes de Commons sobre Cristóbal Colón.

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